¿El trabajo, hasta cuando es trabajo?
Con esta entrada, paso a
reflexionar sobre el trabajo propio y en sociedad, así como a explorar que hay más
adentro de éste.
Durante toda nuestra vida el
trabajo ha estado presentes en ella. Existen desde trabajos escolares, trabajos
en el hogar, las preguntas “¿en qué trabaja tu mamá o tu papá?”, hasta la
pregunta que también nos hacen “¿Qué quieres ser de grande?”. No obstante, después
de revisar la Primera Parte del libro de Pekka Himanen La ética del hacker y el espíritu de la era de la información
titulada “La ética del trabajo” (2004),
esta pregunta se vuelve más interesante y con más trasfondo del que yo creí.
Bibliografía & Reflexión basada en lo siguiente:
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Fotos de esta entrada tomadas de Flickr:
Foto 1
Foto 2
De Edgar Zuniga Jr., ©, Jugo de mango, con liciencia CC (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/), todos los derechos reservados al autor, sin cambios realizados. Link a la imagen: https://www.flickr.com/photos/edgarzunigajr/27316110037/in/photolist-HBQcQr-864DEy-qp52P4-7khikU-78TUdW-78p6GM-6HdXSX-9kSUgt-4wKLiG-bvCXK9-fB3Jjq-qTB6cT-7tH14V-4MMQCx-9a7ph4-rvSCBW-4mmn7H-Cfh9iY-6dS1Cv-66GLzT-reoRWE-rvY8PB-qzbKPX-uBv5i-84ws7S-9v3Tgz-7Nq6ha-9NjAgU-4oPgsk-repH13-bv32WH-7xgwMG-rvS5sV-cffrTW-rvS5fF-5nWKyj-5oLRf3-rewhNR-r1a1ZT-9fzWDj-rcDRSn-7s3Vph-bJxPmn-8cxpXt-3mvZbS-5eh3kw-LCa8wy-6pCDqr-9gHBVt-8AK61z
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| Foto 1 TRABAJA CON PASIÓN |
Esta lectura habla sobre la forma
en que hoy en día vemos -tanto individual como en sociedad- el trabajo. En
esto, hace una comparación sobre la ética del trabajo entre la de un hacker y
la de una “persona común”. Desglosándolos un poco más, iniciaré describiendo la
segunda, la cual nos puede llegar a parecer más cercana (o en su caso lejana
dependiendo de nuestro contexto).
La ética de trabajo de una “persona
común” -la cual yo en cierto momento compartí- es una ética donde el trabajo es
lo más importante, es en donde tenemos que darle tal prioridad que no hacerlo
una vez crea un sentimiento de culpa en nosotros. Esta forma de ver el trabajo
proviene de la ética protestante del trabajo,
la cual tuvo su origen en el ensayo de Max Weber llamado La ética protestante y el espíritu del capitalismo (1904-1905). Y ya
con este simple hecho nos damos cuenta de que como percibimos el trabajo
proviene de un ambiente capitalista (por allá del siglo XVII) al igual que es
como se lleva en su mayoría el mundo actualmente. Asimismo, tiene una parte de
su origen en la religión protestante, en la que el predicador Richard Baxter, decía
que el trabajo estaba indicado cien por ciento por Dios, y que era muy malo el
no seguir estas órdenes.
Esta ética, como mencionaba, hace
sentir a la persona que es su obligación trabajar, hacer, deshacer, estar
constantemente ocupada a pesar de descuidar todos los demás aspectos de su
vida. Por ejemplo, se menciona al monje Juan, a quien le fue otorgada la labor
de mover una roca hasta cierto punto, pero que humanamente era imposible. Un solo
hombre no podía mover tal magnitud de peso. Sin embargo, debía obedecer sin
discutir, sin protestar. Todo esto iba enfocado en arraigar el hecho de no
cuestionar el trabajo sin importar que no fuera posible o te afectara a ti mismo.
Además, se suma el aspecto tiempo. Éste debe ser optimizado en todo momento. La
pérdida de él es algo inconcebible, que como menciona “el tiempo es oro”, y en ese caso sería un desperdicio. Lo preocupante
aquí es que esta definición se ha extendido tanto que se ha mezclado entre la
familia, los amigos y hasta uno mismo.
Existen horarios saturados en donde se intenta meter todas nuestras actividades sin tener el más mínimo desperdicio; se planea incluso el tiempo que se le va a destinar a los seres queridos, cuidando que siempre se obtenga algún logro o meta durante ese tiempo que “aunque breve, es de calidad”. Ya nadie tiene tiempo para nada, aunque muchas veces eso parece ser lo mejor; la mejor forma de presumir: decir que estás muy ocupado.
Existen horarios saturados en donde se intenta meter todas nuestras actividades sin tener el más mínimo desperdicio; se planea incluso el tiempo que se le va a destinar a los seres queridos, cuidando que siempre se obtenga algún logro o meta durante ese tiempo que “aunque breve, es de calidad”. Ya nadie tiene tiempo para nada, aunque muchas veces eso parece ser lo mejor; la mejor forma de presumir: decir que estás muy ocupado.
Sus 3 actitudes centrales o
principios son:
- El trabajo debe ser considerado un fin en sí mismo
- En el trabajo uno debe realizar su parte lo mejor posible
- El trabajo debe ser considerado como un deber, que se lleva a cabo porque ha de ser realizado
Entonces, cambiando a reflexionar
la ética del hacker, cabe destacar que se basa en la pasión por el trabajo. el
entretenimiento y la diversión son fundamentales en ella. Y explicando su
nombre, se trata de hacer referencia a la idea de un hacker de computadora
(programador informático) -lo cual se considera un arte- así como los artistas
en general*, llevan un estilo de vida “bohemio”. Se levantan a una hora
tranquila, toman descansos, tienen sus horas de producción de trabajo
establecidas en lapsos, y principalmente, se divierten haciendo lo que hacen. Resumiendo,
la ética en la pasión, y no en la obligación, como lo hace la ética
protestante. Se trata más bien de disfrutar lo que uno hace y hacerlo porque
queremos, saber que también hay descansos del trabajo porque lo merecemos, y en
no descuidar lo que nos rodea ni a nosotros mismos.
Ahora, el tema me lleva a
explicarles -ahora sí- a lo que me refería con mis preguntas iniciales: “¿Qué
quieres ser de grande?”, la cual se convierte posteriormente en “¿Qué vas a
estudiar?” y “¿En qué vas a trabajar?”. En la primera hago referencia en que
cuando uno es niño nos preguntan qué queremos ser, lo que siento que está más
unido con la pasión y el sentimiento interno. Mientras que cuando uno va creciendo,
vamos siendo inmersos en el mundo económico, adquisitivo, y en un futuro
laboral; aquí las preguntas cambian, ahora suenan a una obligación, se reducen
a una sola opción. Ya no es que quieres ser sino a que te vas a dedicar. En mi
caso, escuchas cosas como: piensa en el salario, piensa en cómo vas a vivir con
ese pago, has lo que te convenga económicamente, no faltes, se una buena
trabajadora. Sin embargo, también hay personas que me rodean que me dicen: disfrútalo,
trabaja en tu pasión, cuida tu salud, no descuides tus otras esferas como ser
humano.
No obstante, me surgieron
distintas preguntas a partir de la revisión de los siguientes dos textos: En nombre del amor (Tokumitsu, 2016) y Mate a su jefe: renuncie (Abenshushan, 2013). En
estos se reflexiona el siguiente “mantra” (como lo llaman en ellos) Haz lo que amas y el hecho del trabajo
que ya no lo parece sino que es una forma de explotación moderna. Algunas de esas preguntas son: Al
inicio de mi reflexión (hablando sobre las éticas) decía que la pasión era una
parte fundamental de lo que hacíamos pero ahora, ¿esto será solo un espejismo
para hacernos creer que estamos yendo a dirección opuesta de la ética protestante? Esto realmente me
dejó en ceros pensando encontrando de frente las ideas que tenía previas a las últimas
dos lecturas. Yo realmente participaba del Haz
lo que amas.
Sin embargo, con los ejemplos que
daban las lecturas como el hecho de que generalmente son (otra vez) las artes
entre otros pequeños grupos, tal vez la filosofía o las letras -los que en su
mayoría contaban con una buena posición económica- deciden dejar todo atrás y
darse “el gusto” de hacer lo que aman persiguiendo sus sueños para no volver a trabajar nunca. Pero como se
menciona, para ilustrar, ¿qué hay de las personas que hacen el aseo? ¿ellos
aman lo que hacen? ¿esta afirmación los lleva a hundirse más en la pena de lo
que consisten sus actividades?
Generalmente, pienso que se dice
que un trabajo es deseable y agradable cuando está en función a los gustos
propios y que a su vez, no consiste en “dar servicio” a los demás, es decir, a
ayudar a que otra gente tenga una vida confortable. Fuera de eso, se suele
considerar que no se hace lo que uno ama. Según las lecturas, este hecho es un
punto crucial para el sistema capitalista de hoy en día en el cual se busca
enmascarar el trabajo con el hecho de que como tienes el placer -y el
privilegio- de hacer lo que amas, deberás sacrificar muchos aspectos como
horarios que nunca terminan, vacaciones que nunca llegan -hasta tu propia vida-
para “compensarlo”. Esto también es muy común en actividades como la moda o el
periodismo, donde buscan ofrecer “experiencia” a cambio de trabajo gratuito; los
participantes de ello suelen ser jóvenes y mujeres, especialmente, por sus “características
natas” y por el rol que siempre han jugado en la sociedad (como se mencionaba
en entradas pasadas).
Desde mi perspectiva, pienso que
debemos trabajar porque es una forma de mantener -desde el punto fisiológico-
activo nuestro cerebro, nuestros pensamientos, nuestra actividad mental. Pienso
que también beneficia nuestras relaciones sociales ya que interactuamos con más
personas. Además, es una forma de ejercer la profesión (en algunos casos) de lo
que nos gusta hacer o va por nuestra “línea”. En este punto, me permito agregar
otro comentario respecto a hacer lo que
amamos. Estoy de acuerdo con el hecho de que muchas veces no tenemos la “oportunidad”
de trabajar haciendo lo que amamos, ya sea porque no se pudo estudiar la profesión
que uno quería, los recursos económicos son limitados, o bien, simplemente no
hay campo laboral para ello.
No obstante, es importante resaltar que a pesar de
que hagamos cualquier tipo de trabajo o prestemos algún servicio en pro de los demás,
no debemos dejar de disfrutarlo. Con esto me refiero a que merecemos horarios
adecuados, buenas condiciones de trabajo, ambiente limpio y agradable, debemos
contar con todo lo que necesitamos para realizarlo, salario justo, entre otros.
El hecho de no amar lo que hacemos no significa que no podamos aprovecharlo,
hacerlo bien y porque no, disfrutarlo.
El hacer lo que amamos no tiene por
qué estar ligado completamente a nuestro trabajo. Por ejemplo, tal vez amo la pintura
pero no estudié para ello y mucho menos soy una artista reconocida pintando a
todas horas y exponiendo mis obras en museos. Sin embargo, doy clases de
pintura a un grupo de niños, ya sea como un trabajo o como un simple hobbie. Actualmente,
yo estoy trabajando en una empresa de alimentos. Éste no es mi único sueño pero
aun así puedo decir que lo amo y lo disfruto. Sin embargo, a pesar de ello
tengo mis horarios establecidos ya que también hago otras actividades, como
estudiar, me he dado cuenta de que no se puede vivir solo de trabajar, ya que
esto en algún momento explota y te encuentra de frente, la vida pasa y no solo me
refiero en el ámbito laboral.
El trabajo y el tiempo libre
(familiar, personal, espiritual, etc.) deben gozar de buenas condiciones y
buenos horarios. Y creo que es casi imposible decir que deben estar
equilibrados pero algunas veces se compensa uno por el otro. Pienso que no
podemos ser tan radicales en cuanto a trabajar o no, al puro placer o no. Hace
falta que más personas compartan el sentimiento de cuidar la vida propia y lo
que conlleva, no solo el trabajo. No obstante, cabe rescatar -desde mi
perspectiva- que sí es importante hacer bien nuestro trabajo (sea lo que sea a
lo que nos dediquemos) ya que, en mi caso, por ejemplo, la salud y la vida de
muchas personas dependen de mis decisiones y de lo que yo haga.
*Pienso que no hay que excluir
otros ámbitos del trabajo o adjuntar cierto tipo de ética de trabajo a un solo
grupo (“artistas”) ya que hay otras profesiones que yo considero que apoyan o
promueven o viven este tipo de ética, como los campesinos/agricultores.
Bibliografía & Reflexión basada en lo siguiente:
Himanen, P. (2004). La ética del hacker y el espíritu de la
era de la información (pp. 14-38). Barcelona: Destino.
Tokumitsu, M. (2016). En nombre
del amor [Blog]. Retrieved
from https://horizontal.mx/en-nombre-del-amor/
Abenshushan, V. (2013). Mate a su
jefe: renuncie [Blog]. Retrieved
from http://escritosdesocupados.com/sitio/?post_type=work&p=57
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Fotos de esta entrada tomadas de Flickr:
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De Carolita's Satori, ©, Trabajo, con licencia CC (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/), todos los derechos reservados al autor, sin cambios realizados. Link a la imagen: https://www.flickr.com/photos/toryta/9552502618/in/photolist-fy85e1-t2cyN-upZDo-abqmBt-fy843o-gadpd-4H2soe-fnW8GK-j5jNZv-HY5QAT-gadq9-8wSNKE-72SbyY-2js6jh-9pX18f-k2Ctj-e2vF5s-nmkkEi-9ZZK7U-5zMkT-djGqLC-jKEVE-4QSBaj-4ToERN-44mxTZ-4oLW38-8Gvqr6-9pQitd-m9FB9-4oLVup-4oQYn5-Uk6ZEA-4oQZa1-dUeimC-ohwR8n-9pMd9i-ohuqxm-ohfjrv-99Enb1-9pJYzz-aqVeAg-8A7Avb-ebaE2G-jKF5w-aopWhq-8A4u1c-2QRqi7-6pb5Fm-T8RpUL-8c4zTj
Foto 2
De Edgar Zuniga Jr., ©, Jugo de mango, con liciencia CC (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/), todos los derechos reservados al autor, sin cambios realizados. Link a la imagen: https://www.flickr.com/photos/edgarzunigajr/27316110037/in/photolist-HBQcQr-864DEy-qp52P4-7khikU-78TUdW-78p6GM-6HdXSX-9kSUgt-4wKLiG-bvCXK9-fB3Jjq-qTB6cT-7tH14V-4MMQCx-9a7ph4-rvSCBW-4mmn7H-Cfh9iY-6dS1Cv-66GLzT-reoRWE-rvY8PB-qzbKPX-uBv5i-84ws7S-9v3Tgz-7Nq6ha-9NjAgU-4oPgsk-repH13-bv32WH-7xgwMG-rvS5sV-cffrTW-rvS5fF-5nWKyj-5oLRf3-rewhNR-r1a1ZT-9fzWDj-rcDRSn-7s3Vph-bJxPmn-8cxpXt-3mvZbS-5eh3kw-LCa8wy-6pCDqr-9gHBVt-8AK61z


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