¿El trabajo, hasta cuando es trabajo?

Con esta entrada, paso a reflexionar sobre el trabajo propio y en sociedad, así como a explorar que hay más adentro de éste.


Foto 1
TRABAJA CON PASIÓN
Durante toda nuestra vida el trabajo ha estado presentes en ella. Existen desde trabajos escolares, trabajos en el hogar, las preguntas “¿en qué trabaja tu mamá o tu papá?”, hasta la pregunta que también nos hacen “¿Qué quieres ser de grande?”. No obstante, después de revisar la Primera Parte del libro de Pekka Himanen La ética del hacker y el espíritu de la era de la información titulada “La ética del trabajo” (2004), esta pregunta se vuelve más interesante y con más trasfondo del que yo creí.

Esta lectura habla sobre la forma en que hoy en día vemos -tanto individual como en sociedad- el trabajo. En esto, hace una comparación sobre la ética del trabajo entre la de un hacker y la de una “persona común”. Desglosándolos un poco más, iniciaré describiendo la segunda, la cual nos puede llegar a parecer más cercana (o en su caso lejana dependiendo de nuestro contexto).

La ética de trabajo de una “persona común” -la cual yo en cierto momento compartí- es una ética donde el trabajo es lo más importante, es en donde tenemos que darle tal prioridad que no hacerlo una vez crea un sentimiento de culpa en nosotros. Esta forma de ver el trabajo proviene de la ética protestante del trabajo, la cual tuvo su origen en el ensayo de Max Weber llamado La ética protestante y el espíritu del capitalismo (1904-1905). Y ya con este simple hecho nos damos cuenta de que como percibimos el trabajo proviene de un ambiente capitalista (por allá del siglo XVII) al igual que es como se lleva en su mayoría el mundo actualmente. Asimismo, tiene una parte de su origen en la religión protestante, en la que el predicador Richard Baxter, decía que el trabajo estaba indicado cien por ciento por Dios, y que era muy malo el no seguir estas órdenes.

Esta ética, como mencionaba, hace sentir a la persona que es su obligación trabajar, hacer, deshacer, estar constantemente ocupada a pesar de descuidar todos los demás aspectos de su vida. Por ejemplo, se menciona al monje Juan, a quien le fue otorgada la labor de mover una roca hasta cierto punto, pero que humanamente era imposible. Un solo hombre no podía mover tal magnitud de peso. Sin embargo, debía obedecer sin discutir, sin protestar. Todo esto iba enfocado en arraigar el hecho de no cuestionar el trabajo sin importar que no fuera posible o te afectara a ti mismo. Además, se suma el aspecto tiempo. Éste debe ser optimizado en todo momento. La pérdida de él es algo inconcebible, que como menciona “el tiempo es oro”, y en ese caso sería un desperdicio. Lo preocupante aquí es que esta definición se ha extendido tanto que se ha mezclado entre la familia, los amigos y hasta uno mismo.

Existen horarios saturados en donde se intenta meter todas nuestras actividades sin tener el más mínimo desperdicio; se planea incluso el tiempo que se le va a destinar a los seres queridos, cuidando que siempre se obtenga algún logro o meta durante ese tiempo que “aunque breve, es de calidad”. Ya nadie tiene tiempo para nada, aunque muchas veces eso parece ser lo mejor; la mejor forma de presumir: decir que estás muy ocupado.

Sus 3 actitudes centrales o principios son:

  • El trabajo debe ser considerado un fin en sí mismo
  • En el trabajo uno debe realizar su parte lo mejor posible
  • El trabajo debe ser considerado como un deber, que se lleva a cabo porque ha de ser realizado
Entonces, cambiando a reflexionar la ética del hacker, cabe destacar que se basa en la pasión por el trabajo. el entretenimiento y la diversión son fundamentales en ella. Y explicando su nombre, se trata de hacer referencia a la idea de un hacker de computadora (programador informático) -lo cual se considera un arte- así como los artistas en general*, llevan un estilo de vida “bohemio”. Se levantan a una hora tranquila, toman descansos, tienen sus horas de producción de trabajo establecidas en lapsos, y principalmente, se divierten haciendo lo que hacen. Resumiendo, la ética en la pasión, y no en la obligación, como lo hace la ética protestante. Se trata más bien de disfrutar lo que uno hace y hacerlo porque queremos, saber que también hay descansos del trabajo porque lo merecemos, y en no descuidar lo que nos rodea ni a nosotros mismos.

Ahora, el tema me lleva a explicarles -ahora sí- a lo que me refería con mis preguntas iniciales: “¿Qué quieres ser de grande?”, la cual se convierte posteriormente en “¿Qué vas a estudiar?” y “¿En qué vas a trabajar?”. En la primera hago referencia en que cuando uno es niño nos preguntan qué queremos ser, lo que siento que está más unido con la pasión y el sentimiento interno. Mientras que cuando uno va creciendo, vamos siendo inmersos en el mundo económico, adquisitivo, y en un futuro laboral; aquí las preguntas cambian, ahora suenan a una obligación, se reducen a una sola opción. Ya no es que quieres ser sino a que te vas a dedicar. En mi caso, escuchas cosas como: piensa en el salario, piensa en cómo vas a vivir con ese pago, has lo que te convenga económicamente, no faltes, se una buena trabajadora. Sin embargo, también hay personas que me rodean que me dicen: disfrútalo, trabaja en tu pasión, cuida tu salud, no descuides tus otras esferas como ser humano.

No obstante, me surgieron distintas preguntas a partir de la revisión de los siguientes dos textos: En nombre del amor (Tokumitsu, 2016) y Mate a su jefe: renuncie (Abenshushan, 2013). En estos se reflexiona el siguiente “mantra” (como lo llaman en ellos) Haz lo que amas y el hecho del trabajo que ya no lo parece sino que es una forma de explotación moderna. Algunas de esas preguntas son: Al inicio de mi reflexión (hablando sobre las éticas) decía que la pasión era una parte fundamental de lo que hacíamos pero ahora, ¿esto será solo un espejismo para hacernos creer que estamos yendo a dirección opuesta de la ética protestante? Esto realmente me dejó en ceros pensando encontrando de frente las ideas que tenía previas a las últimas dos lecturas. Yo realmente participaba del Haz lo que amas.

Sin embargo, con los ejemplos que daban las lecturas como el hecho de que generalmente son (otra vez) las artes entre otros pequeños grupos, tal vez la filosofía o las letras -los que en su mayoría contaban con una buena posición económica- deciden dejar todo atrás y darse “el gusto” de hacer lo que aman persiguiendo sus sueños para no volver a trabajar nunca. Pero como se menciona, para ilustrar, ¿qué hay de las personas que hacen el aseo? ¿ellos aman lo que hacen? ¿esta afirmación los lleva a hundirse más en la pena de lo que consisten sus actividades?

Foto 2
Conversando con una vendedora de jugos en un puesto de la calle, en una plática común y cualquiera -mientras yo tomaba uno de sus jugos de naranja- me comentó que cuando era joven ella tenía ganas de poner un restaurant de comida mexicana. Sin embargo, la vida (así me lo dijo), los hijos, el marido, la economía, nunca se lo permitieron; estuve en distintos trabajos para salir adelante con su familia. Pero que finalmente, cuando sus hijos habían crecido había decidido junto con su vecina a poner el puesto de jugos, lo cual no había sido su sueño inicial pero que la acercaba a ello, y quien sabe, tal vez después pudiera ampliar su negocio a venta de comida ya más “en forma”. 
Generalmente, pienso que se dice que un trabajo es deseable y agradable cuando está en función a los gustos propios y que a su vez, no consiste en “dar servicio” a los demás, es decir, a ayudar a que otra gente tenga una vida confortable. Fuera de eso, se suele considerar que no se hace lo que uno ama. Según las lecturas, este hecho es un punto crucial para el sistema capitalista de hoy en día en el cual se busca enmascarar el trabajo con el hecho de que como tienes el placer -y el privilegio- de hacer lo que amas, deberás sacrificar muchos aspectos como horarios que nunca terminan, vacaciones que nunca llegan -hasta tu propia vida- para “compensarlo”. Esto también es muy común en actividades como la moda o el periodismo, donde buscan ofrecer “experiencia” a cambio de trabajo gratuito; los participantes de ello suelen ser jóvenes y mujeres, especialmente, por sus “características natas” y por el rol que siempre han jugado en la sociedad (como se mencionaba en entradas pasadas).

Desde mi perspectiva, pienso que debemos trabajar porque es una forma de mantener -desde el punto fisiológico- activo nuestro cerebro, nuestros pensamientos, nuestra actividad mental. Pienso que también beneficia nuestras relaciones sociales ya que interactuamos con más personas. Además, es una forma de ejercer la profesión (en algunos casos) de lo que nos gusta hacer o va por nuestra “línea”. En este punto, me permito agregar otro comentario respecto a hacer lo que amamos. Estoy de acuerdo con el hecho de que muchas veces no tenemos la “oportunidad” de trabajar haciendo lo que amamos, ya sea porque no se pudo estudiar la profesión que uno quería, los recursos económicos son limitados, o bien, simplemente no hay campo laboral para ello. 

No obstante, es importante resaltar que a pesar de que hagamos cualquier tipo de trabajo o prestemos algún servicio en pro de los demás, no debemos dejar de disfrutarlo. Con esto me refiero a que merecemos horarios adecuados, buenas condiciones de trabajo, ambiente limpio y agradable, debemos contar con todo lo que necesitamos para realizarlo, salario justo, entre otros. El hecho de no amar lo que hacemos no significa que no podamos aprovecharlo, hacerlo bien y porque no, disfrutarlo.

El hacer lo que amamos no tiene por qué estar ligado completamente a nuestro trabajo. Por ejemplo, tal vez amo la pintura pero no estudié para ello y mucho menos soy una artista reconocida pintando a todas horas y exponiendo mis obras en museos. Sin embargo, doy clases de pintura a un grupo de niños, ya sea como un trabajo o como un simple hobbie. Actualmente, yo estoy trabajando en una empresa de alimentos. Éste no es mi único sueño pero aun así puedo decir que lo amo y lo disfruto. Sin embargo, a pesar de ello tengo mis horarios establecidos ya que también hago otras actividades, como estudiar, me he dado cuenta de que no se puede vivir solo de trabajar, ya que esto en algún momento explota y te encuentra de frente, la vida pasa y no solo me refiero en el ámbito laboral.

El trabajo y el tiempo libre (familiar, personal, espiritual, etc.) deben gozar de buenas condiciones y buenos horarios. Y creo que es casi imposible decir que deben estar equilibrados pero algunas veces se compensa uno por el otro. Pienso que no podemos ser tan radicales en cuanto a trabajar o no, al puro placer o no. Hace falta que más personas compartan el sentimiento de cuidar la vida propia y lo que conlleva, no solo el trabajo. No obstante, cabe rescatar -desde mi perspectiva- que sí es importante hacer bien nuestro trabajo (sea lo que sea a lo que nos dediquemos) ya que, en mi caso, por ejemplo, la salud y la vida de muchas personas dependen de mis decisiones y de lo que yo haga.


*Pienso que no hay que excluir otros ámbitos del trabajo o adjuntar cierto tipo de ética de trabajo a un solo grupo (“artistas”) ya que hay otras profesiones que yo considero que apoyan o promueven o viven este tipo de ética, como los campesinos/agricultores.

Bibliografía & Reflexión basada en lo siguiente:

Himanen, P. (2004). La ética del hacker y el espíritu de la era de la información (pp. 14-38). Barcelona: Destino.

Tokumitsu, M. (2016). En nombre del amor [Blog]. Retrieved from https://horizontal.mx/en-nombre-del-amor/


Abenshushan, V. (2013). Mate a su jefe: renuncie [Blog]. Retrieved from http://escritosdesocupados.com/sitio/?post_type=work&p=57

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Fotos de esta entrada tomadas de Flickr:

Foto 1
De Carolita's Satori, ©, Trabajo, con licencia CC (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/), todos los derechos reservados al autor, sin cambios realizados. Link a la imagen: https://www.flickr.com/photos/toryta/9552502618/in/photolist-fy85e1-t2cyN-upZDo-abqmBt-fy843o-gadpd-4H2soe-fnW8GK-j5jNZv-HY5QAT-gadq9-8wSNKE-72SbyY-2js6jh-9pX18f-k2Ctj-e2vF5s-nmkkEi-9ZZK7U-5zMkT-djGqLC-jKEVE-4QSBaj-4ToERN-44mxTZ-4oLW38-8Gvqr6-9pQitd-m9FB9-4oLVup-4oQYn5-Uk6ZEA-4oQZa1-dUeimC-ohwR8n-9pMd9i-ohuqxm-ohfjrv-99Enb1-9pJYzz-aqVeAg-8A7Avb-ebaE2G-jKF5w-aopWhq-8A4u1c-2QRqi7-6pb5Fm-T8RpUL-8c4zTj

Foto 2
De Edgar Zuniga Jr., ©, Jugo de mango, con liciencia CC (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/), todos los derechos reservados al autor, sin cambios realizados. Link a la imagen: https://www.flickr.com/photos/edgarzunigajr/27316110037/in/photolist-HBQcQr-864DEy-qp52P4-7khikU-78TUdW-78p6GM-6HdXSX-9kSUgt-4wKLiG-bvCXK9-fB3Jjq-qTB6cT-7tH14V-4MMQCx-9a7ph4-rvSCBW-4mmn7H-Cfh9iY-6dS1Cv-66GLzT-reoRWE-rvY8PB-qzbKPX-uBv5i-84ws7S-9v3Tgz-7Nq6ha-9NjAgU-4oPgsk-repH13-bv32WH-7xgwMG-rvS5sV-cffrTW-rvS5fF-5nWKyj-5oLRf3-rewhNR-r1a1ZT-9fzWDj-rcDRSn-7s3Vph-bJxPmn-8cxpXt-3mvZbS-5eh3kw-LCa8wy-6pCDqr-9gHBVt-8AK61z

Comentarios

Entradas populares de este blog

La Verdad

¿Transport-ándonos?

Mi mundo... lo que veo